Aromas....
Mi cuarto huele a sexo...
tengo tu aroma en mi piel.. de ese aroma delicioso de sexo de
mujer...
mi ganas no se apagan y mi hombría quiere mas hurgar en tus adentros y derramarme mas...
Mi carne quiere todo y nada de ti.. quiero una pasión sin freno con mas ganas de dar...
quiero tenerte postrada una hora mas y comerme tus sabores y lenguetearte mas..
Quiero lamer tu vagina y hacerte retorcer... morderte los muslos y los pechos también... quiero tu sexo tan húmedo que dejes aquí las sabanas mojadas y con mas olor a ti...
Mi cuarto huele a sexo a ese rico sexo de verdad.. del que no quisiéramos dejar de practicar... mi cama destendida y mal hecha nos da una épica imagen de lo que seguirá... una hora mas...
Alex Pardien
tengo tu aroma en mi piel.. de ese aroma delicioso de sexo de
mujer...
mi ganas no se apagan y mi hombría quiere mas hurgar en tus adentros y derramarme mas...
Mi carne quiere todo y nada de ti.. quiero una pasión sin freno con mas ganas de dar...
quiero tenerte postrada una hora mas y comerme tus sabores y lenguetearte mas..
Quiero lamer tu vagina y hacerte retorcer... morderte los muslos y los pechos también... quiero tu sexo tan húmedo que dejes aquí las sabanas mojadas y con mas olor a ti...
Mi cuarto huele a sexo a ese rico sexo de verdad.. del que no quisiéramos dejar de practicar... mi cama destendida y mal hecha nos da una épica imagen de lo que seguirá... una hora mas...
Alex Pardien
Te diré: soy mujer cedro mujer angustia
mujer como trigal como violeta
como sandía y tormenta.
Busco una isla para gestar en ella,
para inventarme mi libertad y mi cuerpo
y todos mis movimientos
frag. Kyra Galván
Al íntimo cuadrante del Nosotros
la Vida nos reclama,
imposible
imposible oponerse,
nuestros cuerpos se atraen
con la fuerza del Cosmos,
en medio del plasma primigenio
sabores luz olor sonidos bordes
se mezclan imprecisos
dedos boca pezones pene vulva
se encuentran y confunden en el fragor vital,
tu piel mi piel resiste
en creciente tensión
en palpitantes
cúmulos de energía genésica
que irradia desde el núcleo del Nosotros,
imposible
imposible aguantar
se desborda la piel
estalla el gozo!
imposible
imposible oponerse,
nuestros cuerpos se atraen
con la fuerza del Cosmos,
en medio del plasma primigenio
sabores luz olor sonidos bordes
se mezclan imprecisos
dedos boca pezones pene vulva
se encuentran y confunden en el fragor vital,
tu piel mi piel resiste
en creciente tensión
en palpitantes
cúmulos de energía genésica
que irradia desde el núcleo del Nosotros,
imposible
imposible aguantar
se desborda la piel
estalla el gozo!
Waldina Mejía Medina
-LENCERíA NEGRA-
Me desvestiré sin prisa
como sé que tu sed desea,
desabrocharé la blusa,
como sé que tu sed desea,
desabrocharé la blusa,
borrando los ojales,
hora a hora,
encadenada al impulso
de la corriente azul
hora a hora,
encadenada al impulso
de la corriente azul
que traspasa mis dedos.
Deslizaré despacio
Deslizaré despacio
las sedosas medias,
hasta dejar desnudos
los pies de escamas blancas
que sepan improvisar abrazos
sobre el itinerario íntimo
hasta dejar desnudos
los pies de escamas blancas
que sepan improvisar abrazos
sobre el itinerario íntimo
de tus espumas.
Y mi cuerpo
absorto frente a la alegría
absorto frente a la alegría
de tus ojos,
se vestirá con tu piel
haciéndose, por fin,
se vestirá con tu piel
haciéndose, por fin,
destino de tus manos.
-VESTIDO ROJO-
Esta mañana de sol
el amor se desliza por el agua,
se desliza por el aire
se desliza por el aire
como una intensa sonrisa.
Aquel hombre ni se imagina
que esta noche
seré sumisa boca,
caderas poderosas,
ardiente piel inconsciente,
bajo el vestido rojo
Aquel hombre ni se imagina
que esta noche
seré sumisa boca,
caderas poderosas,
ardiente piel inconsciente,
bajo el vestido rojo
que ahora castamente
me recubre.
Y seré otra mujer,
otra mujer sin el más mínimo pudor,
revestida de rojo por dentro,
indefinidamente fascinada en la búsqueda,
en la hondura,
de ese espacio irisado
que es delicia y paraíso.
Y seré otra mujer,
otra mujer sin el más mínimo pudor,
revestida de rojo por dentro,
indefinidamente fascinada en la búsqueda,
en la hondura,
de ese espacio irisado
que es delicia y paraíso.
Yolanda Gelices
"El mar ahogado en la arena...!
Federico García Lorca
"Ebria de carne azul, hidra absoluta,
que te muerdes la cola refulgente
en un tumulto análogo al silencio"
Paul Valéry
*LA AMANTE*
Un lento derramarse, un cielo en fuga,
un crepúsculo muerto sobre el agua.
Una raíz de sal que te sumerge
en la hondura más negra de su grito.
El agua viene y lame cada orilla
con su lengua de cántico y caricia
y amortigua
la luz su llaga inmóvil
para no herir la entraña de la tarde.
Sobre cada colina deja un soplo
detenido
el arado de los besos.
Las manos se persiguen, se acorralan,
huyen por los rincones, vuelan, gritan
o van a agonizar en tus cabellos.
Tú miras y vacías tu mirada
en el recodo oscuro más remoto.
Y las llenas de nuevo con aromas
de un país
que recorres entre sueños.
Miras y vas sembrando de tus ojos
un territorio fértil y sangriento
donde el rostro más frágil y furtivo
se hace piedra y derrota en cada ausencia.
Tú miras y te inventas lo que miras.
Miras el sol y enciendes en la tarde
un universo de luces moradas
que derraman su vino en las pupilas.
Tú miras y en el fondo de la noche
nace la luz del alba sucesiva.
Vuelve otra vez, espejo del pasado.
Ábreme en las entrañas
otra llaga
más permanente y mucho más
deseable
que la herida que llora lo que pierdo.
Pues si el reproche afila con su lengua
la navaja fatal de los agravios,
tú matas con la sola certidumbre
de no volver a ver el rostro amado.
Recorres un sendero y se disuelve
la ternura en tus manos como arena
deshecha en las entrañas del arroyo.
Y en al quietud endulzas esta boca,
hecha de espada y hiel, arena y odio,
para lamer el tallo del deseo.
Entonces amo el tacto de tus dedos,
que no engaña jamás como las voces.
Pueden mentirme todas tus palabras.
Mentir tu desazón y tu distancia;
mentir también el vértigo cerrado
de la pasión que encierra mis temores.
Pero tus manos, no. Tus manos tiemblan.
Como si fueran pétalos del agua
acariciados por la brisa fría
y estremecidos por su raudo beso.
Ellas me aman más en su mutismo
que tú con las palabras exaltadas.
Tus manos, las raíces extendidas
de diez morenos dedos de mi carne,
hablan mejor en su silencio a gritos.
Carmen González Huguet
PLEGARIA AL ORGASMO
Ajeno a mis pensamientos
huiste a un casto silencio
Hoy
que sedienta mi sangre te busca
ni a golpes ni a ruegos
te insinúas
enajenado prosigues
riguroso y oprimido y largamente oscuro
como pasillo de convento desolado
Tú
ángel de dura delicia
apático orgasmo rebelde
erizado temblor
pólvora vulnerable
regresa a mí
y aniquílame
Dina Posada
ESPERO....
Espero ansiosa
analítica y recurrente
encontrarte en cada
hora e instante
en mi cama, cuerpo,
sangre, y mente
en gestos o palabras
condescendientes
astuta, y hábil
como avezado pescador
enlazo lineas
con mi elocuente léxico,
anzuelos sugerentes
son mis letras
de carnada uso,
mis sensitivos dedos.
Mis manos reman
tus aguas lentas
como ágil piragua,
utilizo mi cuerpo
navego y pesco
en cada centímetro
y a tus venas
de erotismo
impregno.Por la Literatura y por La Paz
Nancy Beatriz Fuentes
(Uruguay)
A la hora del amor llega desnudo,
desnudo y puro,
como quien vive su muerte y resucita.
BESA
hasta que sean de piedra tus labios
y tu lengua.
ACARICIA
hasta que palidezcan los tigres camorreros.
ENTREGATE
con la avidez del sediento en la taberna,
con fervor, con vapor,
no retrocedas.
Y en la batalla de labios y de huesos,
en la apretada urdimbre de dos cuerpos
baja cantando, como un minero iluminado,
para cavar muy hondo entre dos muslos.
(Consejos de afrodita)
AUTOR: Flor Alba Uribe
Esta noche
me cubro
con la sola apetencia
de tu cuerpo.

De los pies a la cabeza
me voy llenando
con murmullos de hoja seca
sobre todo
cuando hago recuento
de tus manos ausentes.
Desde la memoria
me recorren
de punta a punta
de pecho a pubis.
Se entretienen
en todos los resquicios
me dibujan los muslos
llegan
al punto exacto
del que regresan
los caminos.
En la añoranza de tus manos
me desvelo.
No duermo en la ausencia
de tu boca.
Tus brazos no están
Y es el aire
el que responde
a la apetencia de los míos.
En el desvelo de tu ausencia
me refugio.
Sí.
Esta noche
al igual que tantas otras
me cubro con la sola apetencia
de tu cuerpo.
Arabela Saraberry P.