fire




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lunes

OTRA VEZ...



Otra vez a soñar
desde el oscuro imposible,
por qué, mano tendida,
intentando apresar amor y vida,
fijarle a lo inseguro lo seguro.
Otras veces cabalgando
hacia tu muro, soledad
que me tiras de la brida,
seguidora incansable 
de mi huida,
vencedora en la lucha 
en que perduro.
Otra vez a mirar 
arena y cielo en tu playa
sin fin siempre desnuda,
bebiéndome el silencio
que te nombra.
Otra vez como ayer
perdido el vuelo por el salto
hacia atrás de miedo y duda,
seguida y seguidora 
de tu sombra.

viernes

VOY HACIA TI


 


Voy hacia ti 
como una rosa viva
deshojada en distancias 
y en esperas...
No lo sabes aún. 
Y no aceleras el encuentro 
en la hora decisiva.
Voy hacia ti 
con precisión altiva
y antes que yo
 -oscuras mensajeras
del porvenir- 
las grises hilanderas
van tejiendo 
la trama fugitiva.

Estás en mí. 
Y no eres el culpable:
algo de tu presencia 
indescifrable
me dilata 
en las venas 
el latido
y se estira en mi piel 
con grave alarde.
Mis pájaros se alargan en la tarde
y todo es tan perfecto, 
que ya ha sido. 

miércoles

PASIÓN





Unos besan las sienes, otros besan las manos,

otros besan los ojos, otros besan la boca.

Pero de aquél a éste 

la diferencia es poca.

No son dioses, ¿qué quieres?, 

son apenas humanos.


Pero, encontrar un día 

el espíritu sumo,

la condición divina 

en el pecho de un fuerte,

el hombre en cuya llama 

quisieras deshacerte

¡como al golpe de viento 

las columnas de humo!


La mano que al posarse, grave, 

sobre tu espalda,

haga noble tu pecho, generosa tu falda,

y más hondos los surcos 

creadores de tus senos.


¡Y la mirada grande, que mientras te ilumine

te encienda al rojoblanco, 

y te arda, y te calcine

hasta el seco ramaje 

de los pálidos huesos!

AMANTES



Se amaban. No estaban solos en la tierra;
tenían la noche, sus vísperas azules,
sus celajes.
            
Vivían uno en el otro, se palpaban
como dos pétalos no abiertos en el fondo
de alguna flor del aire.
            
Se amaban. No estaban solos a la orilla
de su primera noche.
Y era la tierra la que se amaba en ellos,
el oro nocturno de sus vueltas,
la galaxia.
            
Ya no tendrían dos muertes. No iban a separarse.
Desnudos, asombrados, sus cuerpos se tendían
como hileras de luces en un largo aeropuerto
donde algo iba a llegar desde muy lejos,
no demasiado tarde.

martes

SIGNOS

Es el amor; tendré que ocultarme o huir....

Jorge Luis Borges


Lento,

  violento, rumoroso

temblor de hojas

en la intrincada selva 

de mis espinas.

Invasión de ternura 

en los huesos.

Ola dulce de agua

reventándome 

en el fondo del pecho,

encrespándose

y volviendo a extenderse

espuma

sobre mi corazón.

 

 

Es el amor con su viento cálido,

lamiendo insistente 

la playa sola de mi noche.

Es el amor con su largo 

ropaje de algas,

enredándome el nombre, 

el juicio, los imposibles.

Es el amor salitre, húmedo,

descargándose contra 

la roca de mi ayer 

impávida dureza.

Es la marea subiendo 

lentamente

las esquinas de piedra 

de mis manos.

Es el espacio con su frío

y el vientre de mi madre 

palpitando su vida 

en el silencio.

Es el grupo de árboles 

en el atardecer,

el ocaso rojo de azul,

la luna colgada 

como fruta en el cielo.

Es el miedo terrible,

el pavor de abrir la puerta

y unirse a la caravana

de estrellas persiguiendo 

la luz como nocturnas, 

erráticas mariposas.

Es la tiniebla absoluta

o la más terrible 

y blanca nova 

del Universo.

Es tu voz como soplo

o el ruido de días 

ignorando los rumbos 

de tu existencia.

Es esa palabra 

conjuro de todas las magias,

látigo sobre mi espalda 

tendida al filo del sol,

desencajando el tiempo 

con sus letras recónditas,

desprendida 

del azar y de la lógica,

loca palabra, espada,

torbellino revolviéndome 

tibias memorias

apaciblemente guardadas 

en el desván de los sueños,

estatuas que de pronto 

se levantan y hablan,

duendes morados 

saliendo de todas las flores,

silbando música 

de tambor de guerra,

terribles con sus largos 

zapatos puntudos,

burlándose de mí

que, inútilmente,

cavo tenaz, enfurecida, 

incapaz,

llorando en mi espanto,

esta última 

trinchera.

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